[Crusader Kings II] AAR. La dinastía Assabi (Capítulo XXI)

Fundación e Imperio

Cuentos populares etíopes – Leyenda de Tessema El Audaz (II)

Muchos han asociado al gran rey-emperador Tessema dotes de adivinación y poderes sobrenaturales propios de un semidiós y casi de un profeta. Sus comportamientos responden a este perfil, cuya comprensión a veces es trabajosa para mentes menos preparadas.

El siguiente relato que voy a contaros se refiere a las misteriosas reformas que realizó Tessema en su palacio y que pusieron patas arriba una buena parte de la ciudad. Las obras comenzaron poco después de la coronación del monarca como primer emperador abisinio, en el año 540. Comenzó entonces a congregar a los mejores profesionales de los gremios. Con el reclamo de grandes sumas de dinero acudieron desde todos los rincones del Imperio y más allá, desde sabios de la china a pintores italianos. También llegaron arquitectos griegos, expertos en grandes bóvedas y artífices de las impenetrables murallas de Constantinopla. Las mejores cuadrillas se pusieron a trabajar con ellos. Desde Nubia llegaron hombres fuertes y grandes como elefantes, mientras que de oriente se trajeron a hombres menudos, gráciles y ágiles, capaces de esculpir en cualquier superficie.

Todos se pusieron a trabajar día y noche, como si fueran una colonia de hormigas. Dirigiendo las labores se encontraban algunos de los más ilustres miembros del consejo, que eran los encargados de transmitir los progresos de la obra al emperador. Pasaron varios años antes de que la obra estuviese completada, pero cuando finalizó el palacio había doblado su tamaño. Se construyeron grandes fuentes y se sembraron hermosos jardines en los exteriores. Dos grandes bóvedas con frescos y pequeños orificios sobresalían del palacio y se dice que al amanecer y al atardecer se formaban bonitas combinaciones de colores que hacían cobrar vida a los frescos. Cerca del palacio se construyeron confortables residencias, donde las familias de los que habían trabajado en la obra vivían cómodamente con sólo una obligación: permanecer en la ciudad durante el resto de su vida.

Tessema también ordenó construir habitaciones bajo tierra, cuya existencia se mantuvo en secreto. Tan sólo siete consejeros conocían su existencia y guardaban la llave, con la misión de transmitirla de generación en generación. Como si pudiera predecir el futuro, el Primer Emperador selló esas enigmáticas salas reservándolas para cuando ya no estuviera en el mundo terrenal. Los guardianes de las llaves sabrían identificar el momento en el que debían ser abiertas.

Imperio Abisinio 1160

Alvaro Alonso Flor

Desarrollador de software, licenciado en periodismo y apasionado de los videojuegos. Los juegos de estrategia, generadores de historias y con buena trama son mi debilidad.

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