[Crusader Kings II] AAR. La dinastía Assabi (Capítulo XVII)

Fortuna

Diario de Alain, comerciante etíope.

Las hordas hindúes avanzan sin piedad y amenazan con destruir el protectorado. Muchos comerciantes han abandonado Tis con sus mercancías buscando el cobijo de la distancia en los territorios del oeste, pero yo no me dejaré llevar por las emociones. Nunca he empuñado un arma, pero si es necesario lo haré para defender mis bienes, que sin duda harán falta en muchos lugares cuando acabe el conflicto.

Hoy ha llegado Toth Rotroi a la capital. La presencia de un consejero real levantó el ánimo entre la guardia de la ciudad y los pocos mercaderes que quedábamos. Nos informó de que el mismísimo Sisay viajaba con una flota de cientos de barcos para encontrarse con el ejército hindú. Un par de días después lo pudimos corroborar desde el puerto. En el horizonte aparecieron las embarcaciones como pequeñas motas y poco a poco se agrandaron como esculpidas por un artista hasta llegar al tamaño de un juguete. Aunque desde lejos e individualmente los barcos parecían inofensivos había tantos que con sus velas desplegadas parecían la espuma de una ola monstruosa. Sólo espero que esa espuma a lo lejos sea capaz de barrer a los ejércitos enemigos.

Mis cálculos eran correctos, con el cambio de la situación en la guerra el optimismo vuelve a insuflarse entre los habitantes y en los caminos. Es hora de poner a funcionar mis caravanas y tomar una ventaja decisiva sobre todos los que abandonaron la ciudad. Con esto, mi dependencia de los sucesivos valíes será menor y podré empezar a constituir mi propio imperio comercial.

Malas noticias, parece que el año 486 no será afortunado para mí. Todo parecía brillar tanto y el futuro era tan prometedor…hasta que esos malditos campesinos hindúes se levantaron en armas. Espero que sean aplastados a sangre y fuego por todo lo que me han hecho perder. Justo cuando iba a lograr jugosos beneficios con un lucrativo cargamento de seda y especias tuvieron que aparecer, reclamando dichos bienes como compensación y mandando de vuelta a mis hombres sin una mísera pieza de oro.

La suerte y el destino son retorcidos. Basta que pienses que las cosas no pueden tornarse aún peores para que inmediatamente después suceda. Estoy arruinado por culpa de esos bastardos rebeldes que ahora acampan a las puertas de la ciudad. La ayuda no llega y la moral es baja. He invertido mis últimas monedas en contratar algunos hombres y en una espada. Es hora de utilizarla, no pienso dejar que se lleven las mercancías que tengo en el almacén.

Han entrado en la ciudad y todo mi patrimonio está a punto de perderse. No voy a dejar que esto quede sin consecuencias. Por Alá juro que si quieren llevarse lo que hay en mi almacén tendrán que hacerlo por encima de mi cadáver.

Fortuna

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Acerca de Alvaro Alonso Flor

Licenciado en periodismo y activo en el mundo de los videojuegos desde 1995. Jugador de consolas, Android y PC, especializado en estos dos últimos ámbitos. Nostálgico de la Dreamcast y de su mayor obra, Shenmue.
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