We Happy Few – Primeras impresiones

Sin lugar a dudas, uno de los juegos más esperados del 2016. We Happy Few nos ofrece un avance de lo que se viene, apenas una parte del juego que hizo furor en los fans y la prensa especializada luego de la impresionante performance en la última E3. ¿Estará a la altura de tanta expectativa? Descubrámoslo juntos.

¿Qué prometía?

Desde el lanzamiento del primer tráiler, a fines de 2015, la gente de Compulsion Games sorprendió a más de uno con un juego que se vislumbraba distinto. Logró endulzar a más de cinco mil fans que aportaron su dinero para que el proyecto sea viable. Luego, ganó una licitación con el Gobierno de Canadá, que aportó los fondos restantes para que We Happy Few no sólo viera la luz, sino que también conservara su esencia independiente. Finalmente, deslumbró y convenció a Microsoft de adquirir parte de sus derechos comerciales y convertir a este juego indie en uno de los pocos lanzamientos exclusivos de Xbox One para este año. Como se imaginarán, no son muchos los juegos de bajo presupuesto que logran superar tantas barreras y convertirse casi en un lanzamiento AAA. El pequeño estudio desarrollador se vio aún más sorprendido con la respuesta posterior a la presentación en la E3 2016, donde el hype por este juego creció de manera desmedida y todos los medios especializados incluyeron a We Happy Few como uno de los títulos más destacados de la exposición. La estética retro y psicodélica, una trama que se vislumbra oscura y con muchas referencias al cine distópico, hacen que nuestros ojos se encandilen con We Happy Few aún antes de saber qué tipo de juego es. Y justamente, ahí radican los problemas que surgen al probar este título.

 

¿Qué ofrece hasta ahora?

We Happy Few es un juego en primera persona de crafteo y survival, mezclado con acción y un poco de aventura. El orden de los géneros no es casual, sino que corresponden al porcentaje que ocupan dentro de las mecánicas del juego. A pesar de que muchos esperábamos ver más acción, metiéndonos de lleno en la vibra del Bioshock (una referencia que está allí, sin duda) la realidad nos demuestra que el principal objetivo del juego es sobrevivir. Pero no nos referimos a escapar de ataques mortíferos o balas certeras, sino a nuestra propia humanidad que nos demanda comida, bebida y sueño en grandes cantidades y casi continuamente. ¿Como en la vida real? No, nada más lejos. Para que nuestros indicadores vitales bajen tan rápido como en We Happy Few, deberíamos estar corriendo una maratón las 24 horas. Esta casi constante búsqueda de recursos para craftear y consumir hace que nos pasemos casi todo el tiempo rebuscando en viejos armarios, cajas y edificios derrumbados como si nuestro personaje fuera un vagabundo. La exploración y eventuales misiones quedan en un segundo plano, como si no pudiéramos “disfrutarlas” a pleno debido a este constante flagelo.

Queda claro que esta versión del juego es apenas un alpha, y hay muchísimas cosas por pulir. Si tenemos que tomar una decisión apresurada, diríamos que la gente de Compulsion Games se equivocó en lanzar esta versión de WHF. Muy a nuestro pesar, teniendo en cuenta la ansiedad que había por hincarle los dientes a este juego, tendríamos que haber esperado un año más; pero quizás era lo correcto. Como suele pasar ante tanta expectativa, los resultados no están a la altura. Lo mejor sigue siendo el arte y la idea del juego, aunque las mecánicas todavía no terminan de encajar una con otra. Tenemos absoluta confianza que el proyecto sin duda mejorará, pero aún no es el momento de probarlo. Hoy en día es preferible apoyar la iniciativa y dejar que el juego gane la madurez necesaria para cumplir todas sus promesas.

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Acerca de Damián Centrone

Periodista de formación, publicista de profesión, gamer de corazón. Desde el descubrimiento del Atari 5600 a sus tiernos 7 años, sobrevivió batallas épicas, resolvió enigmas indescifrables y exploró inmensos mundos pixelados. Hombre de familia. No toma rehenes.
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