El Directorio | Vida en Anselm

Anselm

Publicamos este magnífico relato de Roberto Castillo que tiene como objetivo crear un trasfondo mayor para nuestra campaña con El Directorio en Stellaris: Utopia

30/04/2325

La vida en Anselm nunca fue fácil. Especialmente cuando el ambiente no cuenta con fuentes de alimento significativas, dependiendo de las raciones aportadas por otros mundos más fértiles y saludables.

La hidrosfera de Anselm se limitaba a varios ríos que serpenteaban por la superficie rocosa y erosionada del planeta. El bioma dominante era la sabana apareciendo cerca de los polos los bosques xerófilos boreales mientras que las regiones ecuatoriales eran desiertos áridos y muertos. La atmósfera árida y los vientos dominantes de Norte a Sur hacían difícil o prácticamente imposible la vida para los humanos. Pero no así para las otras razas que vivían allí.

Junto con los androides que pululaban por las redes mineras del planeta estaban los Astani, supervivientes de un holocausto nuclear que había barrido su civilización y biosfera. Para una raza que había pasado siglos sobreviviendo en refugios subterráneos a kilómetros de la superficie, bien durmiendo en las capsulas de híper-sueño, bien moviéndose por los túneles subterráneos, el mundo sabana era la tierra prometida que desesperadamente buscaban. Cualquier mundo era la tierra prometida a diferencia del mundo muerto que dejaron atrás.

También se encontraban aunque en menor proporción los Orassian, seres similares a ciertos mamíferos terrestres que también habían emigrado en búsqueda de mejores oportunidades de vida. Los ambientes de sabana con climas cálidos y secos, junto con la presencia de matorrales y arboles espaciados eran el espacio ideal para ellos. Sin embargo, su presencia no era solamente para colonizar un mundo árido y dar beneficios al Directorio.

Desde la Gran Reforma Eugenésica Humana años atrás, donde se habían eliminado genes de la población humana responsables de enfermedades hereditarias como la diabetes, el cáncer, el lupus y otras más, se había mapeado el genoma de todas las especies inteligentes o sub-inteligentes de los dominios del Directorio. Una línea de investigación paralela, el Departamento de Cepas Genéticas, había identificado y aislado ciertos grupos genes de otras especies que podían acoplarse y crear variantes mejoradas y potenciadas para el combate de cualquier especie dentro del Directorio.

Las mejores incluían mayor densidad ósea y muscular, capacidades de cicatrización mejoradas, regeneración de extremidades (dentro de ciertos límites y condiciones), tasa de envejecimiento menor, resistencia a condiciones de temperatura y humedad extremas, entre otras.

La creación de un escuadrón de infantería genéticamente seleccionado, o “ejercito genético” como lo llamaban coloquialmente, era un proceso relativamente sencillo tomando solamente 260 días terrestres su finalización. Los embriones sometidos a la terapia génica eran llevados a los tanques de cría donde en 240 días se podía conseguir un individuo adulto plenamente desarrollado. Se podían obtener individuos juveniles a partir de los 230 días pero una vez salidos del tanque de cría, la velocidad de desarrollo seria lenta y de manera “natural”.

Entre el día 240 y 245 se sometía a los individuos, sin una conciencia desarrollada aun a pruebas simples para comprobar reflejos, fuerza, desarrollo, entre otras características. Si el sujeto no superaba las pruebas eran procesados y reciclados para elaborar otro lote.

Si el sujeto superaba las exigencias de producción, se procedía a implantar un chip neural directamente en la corteza cerebral del individuo. El chip introducía memorias falsas para dar a los sujetos una historia de trasfondo y sentirse en cierta forma contenidos psicológicamente y no desarrollen comportamientos anormales. Las historias de trasfondo del 97% de los individuos eran similares: procedían de una familia de ascendente militar y siguiendo la tradición se comprometen “en cuerpo y mente” al ejército para cumplir con las expectativas de sus antepasados, pasan los exámenes y entrenamiento de forma sobresaliente y son asignados al planeta Anselm donde realizan tareas de reconocimiento en el territorio a la espera de órdenes para la próxima guerra.

El paso final y conocido como “ceremonia de graduación” es la esterilización de los sujetos a fin de evitar que los caracteres genéticamente superiores salgan de la población mejorada (los ejércitos genéticos) y se mezclen con las poblaciones locales pudiendo causar futuros inconvenientes a la humanidad. Y finalmente se procede a la activación del chip llevando horas hasta que los sujetos desarrollan una conciencia.

Los sujetos despiertan aturdidos, permaneciendo somnolientos por varios días hasta que se estabilizan. La razón explicada de su estado es que es un efecto secundario al ser recién despertados de las capsulas de híper sueño que los traían a Anselm.

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Sobre Alvaro Alonso Flor

Licenciado en periodismo y activo en el mundo de los videojuegos desde 1995. Jugador de consolas, Android y PC, especializado en estos dos últimos ámbitos. Nostálgico de la Dreamcast y de su mayor obra, Shenmue.
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