Thirty Years War: Estrategia para los apasionados de la historia

Esta pieza de Matrix Games nos traslada a la Guerra de los Treinta Años, un conflicto sin parangón en una época en la que tendremos que elegir entre protestantes y católicos, llevando a uno de los bandos a la victoria.

Usando de base el motor AGEOD, los desarrolladores de la compañía vuelven a demostrar un gran interés en la historia abordando uno de los conflictos que determinó el transcurso de la Edad Moderna. Como en entregas anteriores que abordan otros periodos históricos, se nos ofrecen una gran cantidad de datos históricos para disfrute de los jugadores.

Thirty Years War es un juego de estrategia por turnos con grandes similitudes con los juegos de tablero, un sello que Matrix Games y Slitherine imprimen a sus obras. A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de videojuegos de estrategia histórica, aquí no podremos manejar a países separados, sino que o bien elegimos a la totalidad del bando católico o del protestante.

No obstante los diferentes estados y facciones dentro de cada bando aparecerán fielmente reflejados, pudiendo reclutar a tropas exclusivas de cada una de ellas, como es el caso de los Tercios del Imperio Español en el caso de los católicos.

El juego cuenta con varios mapas ordenados de menor a mayor número de turnos y varios tutoriales que nos enseñarán lo básico del juego. En todos estos escenarios el tablero de combate es el Sacro Imperio Romano, aunque dependiendo del escenario serán unas zonas u otras y estas se irán desbloqueando a medida que se desarrollen los acontecimientos.

Thirty Years War tercios españoles

Los tercios constituyen la élite de la infantería católica

Es recomendable para el jugador novato realizar primero los escenarios más cortos y con menor número de turnos antes de empezar la campaña de La Guerra de los 30 Años. Esta requiere estar atento a muchos más factores, planificar con un mayor cuidado nuestras operaciones y, si queremos un extra de ayuda, conocer el desarrollo de algunos acontecimientos históricos.

La interfaz

La interfaz es la clave para dominar este título. Necesitaremos paciencia para aprender a visualizar correctamente toda la información, ya que es muy abundante. En la parte superior izquierda se nos presentan botones para iniciar el reclutamiento en provincias y tomar determinadas decisiones en las mismas, como por ejemplo fortificarla o llevar un ingeniero a una ciudad que estemos asediando. También podremos acceder al atlas estratégico, clave para tener una vista de todos los campos y que cuenta con diez pestañas: fuerza, producción, militar, política, lealtad, varios, operaciones especiales, mapa, objetivos y escenario.

En la parte superior de la pantalla también podremos controlar nuestros recursos: Puntos de victoria, que se cuentan al final de la partida para decidir el ganador, dinero, suministros y puntos de compromiso, estos últimos necesarios para tomar decisiones políticas y militares.

En la parte inferior de la pantalla tendremos dos elementos muy importantes con información vital. Por un lado el minimapa y los filtros para el mapa, que nos permitirán ver de un vistazo hasta dónde llegan los suministros, el tiempo o la lealtad de las regiones.

En la parte inferior derecha tendremos las notificaciones agrupadas en categorías. Mirarlas detenidamente al inicio de cada turno es muy importante, ya que nos comunicarán eventos, datos de suministro de las unidades, avance de los asedios, etc.

El combate

El combate es el elemento principal para este Wargame. Tiene multitud de elementos que influyen en él y es muy difícil dominarlos todos. Los más básicos son los atributos de las unidades, que cuando se juntan nos dan un índice de poder del ejército, lo cual nos da una idea aproximada de con qué podemos enfrentarlo.

No obstante hay muchos otros factores determinantes. Entre ellos los líderes, que tendremos que organizar eficientemente en la cadena de mando. Cada uno de ellos tendrá virtudes y defectos que debemos tener en cuenta a la hora de mandarlos al frente o defender determinadas posiciones.

La experiencia de las unidades también será clave, especialmente en aquellas campañas largas donde algunos regimientos se destacarán sobre otros por su valía en el campo de batalla. Probablemente querremos tenerlos localizados y al mando del general más competente para realizar las operaciones más arriesgadas.

Los suministros también serán fundamentales para los combates. Si nuestros arcabuceros y cañones se quedan sin munición y nuestros soldados sin alimentos, esto significará una auténtica catástrofe para nuestros soldados. La eficacia de los mismos dependerá de las infraestructuras de la zona por la que pasen nuestros soldados y de las carretas de suministro que lleven.

La orografía del terreno también es importante, por un lado para los suministros y por otro para los combates, ya que una unidad atrincherada en montañas, bosques, o tras un río, gana una enorme ventaja frente a un ejército invasor.

Thirty Years War combates

En el desenlace de las batallas influyen multitud de elementos, en una pequeña parte también el azar.

El tiempo y las estaciones son otros elementos a tener en cuenta. Durante el invierno, los soldados sufren al avanzar por terrenos sin infraestructuras perdiendo gran parte de su efectividad. Elegir épocas del año adecuadas para desplazarse y atacar con condiciones meteorológicas propicias, pueden suponer, a la larga, la diferencia entre la victoria y la derrota.

Decisiones y eventos históricos

Para dotar de mayor profundidad al título tendremos la posibilidad de tomar decisiones en diferentes ámbitos.
Las primeras y más comunes son las decisiones provinciales, que son cartas que jugamos y activamos en determinadas provincias. Van desde la contratación de unidades mercenarias a la conversión de provincias a una religión, pasando por confiscaciones, incursiones o destrucción y saqueo de tierras para ralentizar el avance enemigo.

Pero además de estas decisiones, tenemos las históricas y militares que cobran especial relevancia cuando iniciamos la campaña larga. Estas se desencadenan en determinadas fechas. Las militares nos permiten reclutar regimientos especiales al activarlas, mientras que las políticas al activarse otorgan algunos beneficios al jugador, como por ejemplo la ayuda papal y del Imperio Español a los católicos.

Los eventos históricos por su parte nos dan un contexto para hacer más realista la campaña. También tienen efectos determinantes en la campaña. Al activarse algunos eventos históricos, pueden entrar en acción nuevos ejércitos o zonas de conflicto, por lo que debemos estar muy atentos a las notificaciones de la parte inferior derecha de la pantalla en cada turno.

Sonido y traducción

Los sonidos en Thirty Years War se comportan de manera óptima y contribuyen a darnos una ambientación de juego de tablero. La banda sonora por su parte, se compone de unas cuantas pistas sobresalientes que aportan un tono épico a los escenarios. Tal vez una mayor cantidad de pistas al mismo nivel hubieran terminado por redondear el producto.

En cuanto al idioma, existe traducción, y salvo algunos fallos en textos que se nos muestran en otros idiomas, vamos a poder comprender la multitud de funciones que aporta el juego.

Conclusión

Durante el periodo de testeo hemos notado que los problemas de rendimiento derivados del motor AGEOD (fundamentalmente producidos al alejar el zoom) son algo menores que en otras entregas. El multijugador funciona de la misma manera que otros títulos de AGEOD, traspasándose los archivos manualmente entre uno y otro jugador. Incluir un sistema automatizado para jugar las partidas multijugador es una tarea pendiente de los juegos de la compañía que podría contribuir a popularizar sus productos.

En definitiva, Thirty Years War es un juego con el sello de Slitherine, con una gran profundidad y hecho para jugadores pacientes y con pasión por la historia. Para los que disfruten con los juegos de estrategia por turnos y de tablero es una opción a tener muy en cuenta.

Se puede comprar en la tienda de Matrix Games por 28,99€.

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Acerca de Alvaro Alonso Flor

Licenciado en periodismo y activo en el mundo de los videojuegos desde 1995. Jugador de consolas, Android y PC, especializado en estos dos últimos ámbitos. Nostálgico de la Dreamcast y de su mayor obra, Shenmue.
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