The Park – Análisis

The Park demuestra que un lugar divertido también puede ser el escenario de la peor de las pesadillas. Juega como Lorraine, una madre desesperada por encontrar a su pequeño hijo que se perdió en este particular parque de diversiones. En la oscuridad, terribles secretos acechan como depredadores hambrientos.

Introducción

The Park nació como proyecto paralelo en el inmenso mundo de The Secret World, el juego MMORPG creado por la desarrolladora Funcom en el año 2012. La idea de Ragnar Tørnquist, el cerebro detrás de la empresa y principal director de todos sus proyectos, es expandir tramas que a su criterio quedaron truncadas por las necesidades del juego madre, quizás por su incompatibilidad con la fórmula propia de los MMORPG. Éste es un claro ejemplo de cómo se puede desarrollar una historia puramente de terror psicológico en base a un universo que no tiene nada que ver con este género. Si bien se trata de un proyecto “experimental” la historia y el diseño de The Park son robustas y maduras, por lo que podemos intuir que la timidez de este lanzamiento, sobre todo teniendo en cuenta la duración, se explica sólo por la falta de experiencia de la empresa en este tipo de juegos.
Sobresale la temática para adultos, con situaciones y descripciones muy crudas, que sin duda nos meten de lleno en la problemática de la protagonista. Debido a la intensidad gráfica y a los temas que se tratan en el juego (demencia, abuso, homicidio, depresión, DPP) este título puede resultar más o menos shockeante de acuerdo a la experiencia propia de cada usuario. Si bien es una experiencia corta, de alrededor de una hora, alcanza para entender y provocarnos escalofríos. La mecánica del juego tiene que ver con los walking simulator tan en boga últimamente. No hay que resolver puzzles ni acertijos, solo activar ciertos mecanismos que harán progresar la historia. También se puede decir que es una novela gráfica con un excelente entorno y modelado 3D. Hay que advertir que la trama busca incomodar desde lo narrativo o situacional y no tanto desde la sangre y el morbo. No abusa de los jumpscares (aunque los hay) sino que la oscuridad se transmite a través de viejas fotos, cartas y recuerdos que van brotando de la dañada mente de nuestra protagonista. Es una historia triste que logra contagiar ese sentimiento de desolación durante todo el juego. Pensándolo desde esta perspectiva, afortunadamente es un juego corto.

 

Historia (contiene spoilers)

Lorraine es una madre soltera, viuda, que se encuentra con el problema de perder a su hijo en un parque de diversiones. El niño en cuestión, Callum, se escabulle dentro del parque mientras su madre habla con el vendedor de boletos. Así comienza esta peculiar historia, donde pronto comprendemos que no todo lo que vemos es real. Por empezar, todo el escenario del parque invita a pensar en un sueño, o mejor dicho, una pesadilla. Callum tampoco responde a las características de un niño “normal” o al menos no uno de carne y hueso. Todo lo que rodea a nuestra protagonista tiene un manto de ficcionalidad, como si se fuera construyendo a partir de los recuerdos de Lorraine.
Los únicos anclajes a la realidad son distintas pruebas de la historia del parque, del pasado de nuestra protagonista y de diversos hechos macabros que cargaron al lugar de un misticismo negativo, como si fuera una casa vacía en donde se cometieron asesinatos. Por un lado encontramos páginas de una larga carta (¿o confesión?) del dueño del parque, donde relata en detalle el sinfín de complicaciones que tuvo para inaugurar su proyecto: retrasos en los materiales, protestas de vecinos e incluso la muerte de varios trabajadores, entre ellos el marido de Lorraine. La otra rama de evidencias son recortes periodísticos de un raid de homicidios ocurridos en el parque, perpetrados por un hombre disfrazado de ardilla que era la mascota del lugar. Por último se nos cuenta en detalle el clásico cuento de Hansel y Gretel, con algunos agregados de canibalismo.
Entre todos estos hechos y pistas, comienzan a surgir los propios pensamientos y recuerdos de Lorraine. Entonces vemos cómo la trama va tomando forma y las pequeñas piezas del rompecabezas comienzan a encajar. Descubrimos que nuestra protagonista es una mujer con pasado de violencia y abuso, que estuvo internada por problemas psiquiátricos (donde recibió electroshocks) y que el único momento en donde fue feliz era con su marido, que luego perdió la vida estando ella embarazada. Como verán, la historia es compleja y trágica por donde se la mire, y de a poco sospechamos que no tendrá un final feliz. La atmósfera de The Park hace imposible pensar en una conclusión donde todos sean felices y coman perdices. Es justamente todo lo contrario, y muy sutilmente nos invita a correr la sábana y ver lo que quedó detrás.

 

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Acerca de Damián Centrone

Periodista de formación, publicista de profesión, gamer de corazón. Desde el descubrimiento del Atari 5600 a sus tiernos 7 años, sobrevivió batallas épicas, resolvió enigmas indescifrables y exploró inmensos mundos pixelados. Hombre de familia. No toma rehenes.
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