The Last Door – Análisis

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¿Es posible gritar y saltar en el asiento mirando imágenes brutalmente pixeladas? Créannos que sí. Estamos ante la presencia de una nueva franquicia en las aventuras gráficas de terror, un trabajo inspirado que sin duda se convertirá en un clásico del género.

Lo que brilla

El principal logro es del equipo The Game Kitchen, un estudio independiente español, que gracias al sistema fundraiser pudo hacer realidad esta maravillosa serie de terror. El desarrollo tomó casi un año en terminarse, teniendo en cuenta el lanzamiento de los cuatro episodios que conforman esta primera temporada.

Los aciertos de The Last Door son muchos y variados. El más notorio (y en el que se basa el concepto del juego) es su historia, de la más pura cepa lovecraftiana. Los eventos, descripciones narrativas y personajes también están desarrollados a la usanza del viejo maestro de terror. Tomamos control de Jeremiah Devitt, un estudioso de la filosofía que siente la añoranza de encontrarse con un viejo amigo. Al llegar a su hogar, descubrirá que horribles pesadillas de un pasado que no recuerda están a punto de hacerse realidad. Incluso para los que no son fans de las oscuras entidades que viven en universos paralelos y reptan a través de portales para acechar nuestro mundo, la trama de The Last Door cautiva por la intriga de su investigación en plena época victoriana. Es notorio lo bien representado que está el contexto histórico teniendo en cuenta la limitación (adrede) de su entorno gráfico. Justamente, este título vence en la batalla de mostrar mucho con muy pocos recursos.

Lo que muerde

The Last Door

¡Mucho cuidado con los cuervos!

Como juego, es una clásica aventura gráfica de point and click que recuerda en muchas cosas al viejo Alone in The Dark, título que también usó un motor gráfico revolucionario para su época. De hecho, es acertado pensar que The Last Door está fuertemente influenciado por el primer Alone in The Dark, más que nada en cuanto a la iconografía y la representación de personajes u objetos que terminan de tomar forma en nuestra mente. De esta manera, cuatro cuadrados se convierten en una ventana, luego empezamos a ver flores rectangulares y terminamos descubriendo que todo el escenario cobra vida.

La dificultad del juego es de media a elevada, y por supuesto que la decisión estética de usar gráficos tan primitivos es un obstáculo más para sortear. Debemos advertir también, que no estamos en presencia de un juego para principiantes en aventuras gráficas. Si bien los puzzles son bastante lógicos (o lo más lógico que se puede dentro de una historia de terror) tendremos que prestar mucha atención a libros, canciones, conversaciones o viscosas páginas impregnadas de sangre humana. Nada en este juego está puesto de relleno.

En ocasiones nos encontraremos perdidos, yendo y viniendo por oscuros pasillos y atravesando puertas que chirrían al abrir. Normalmente la solución es revisar el material recolectado y pensar de qué otra manera se pueden utilizar las cosas en el inventario. En ningún momento se siente esa frustración de no poder avanzar de ninguna manera, aunque hay pasajes de altísima dificultad (episodio 3) que nos van a exprimir el cerebro un par de horas.

Lo que sangra

La banda sonora orquestal y los efectos del juego son acertados y de altísima calidad, logrando climas lúgubres o acompañando pasajes de un intimismo casi claustrofóbico. Sin embargo, el punto más bajo de The Last Door son algunos bucles de sonido mal logrados o con distintos volúmenes (no adrede) que dejan un sabor amateur en la edición sonora y rompen el pacto ficcional. Ocurren entre una o dos veces por capítulo, algo insignificante en el todo pero lo suficientemente evidentes como para notarlo. Por supuesto que son pequeñas manchas que no desmerecen la totalidad de este inmenso trabajo.

The Last Door 2

Oscuros secretos en el corazón de la noche

Hay que mencionar también los extras que se pueden jugar desde el menú principal. Sin caer en juicios demasiado severos, habría que preguntarse cuál fue la razón para incluir estos mini episodios que no aportan nada nuevo ni revelador a la trama (a lo sumo muestran diálogos extendidos de personajes secundarios), que  tampoco representan algún desafío importante, y hasta dan la sensación de ser meras sobras del juego principal.

Conclusión

The Last Door hace honor a las grandes historias de terror, es una excelente aventura gráfica y tiene el suficiente carácter para soportar su decisión estética. Tiene la duración justa para disfrutar de la historia sin que resulte tedioso o que deje sabor a poco. Entre argumento, jugabilidad, estética y diversión, no encontramos huecos que derrumben la solidez de este título. Produce en el jugador la misma sensación de ver una vieja película de suspenso, rodeado de plena oscuridad y al cobijo de una tormenta eléctrica. A pesar del miedo y los escalofríos, no vemos la hora de jugar la segunda temporada.

La demo de The Last Door puede jugarse de manera gratuita en la página oficial.
La key para Steam de la temporada 1 completa está a la venta en G2A.com por 0,94 €

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Sobre Damián Centrone

Periodista de formación, publicista de profesión, gamer de corazón. Desde el descubrimiento del Atari 5600 a sus tiernos 7 años, sobrevivió batallas épicas, resolvió enigmas indescifrables y exploró inmensos mundos pixelados. Hombre de familia. No toma rehenes.
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