Stellaris Synthetic Dawn – Análisis

Paradox continúa ampliando el mundo de Stellaris, en este caso con Synthetic Dawn, una expansión centrada en imperios robóticos ¿Estás listo para iniciar el protocolo de dominación sintética?

Este DLC menor, también llamado Story Pack, tiene como gran reclamo la posibilidad de desarrollar cuatro tipos de imperios robóticos: los asimiladores, los preservadores, los exterminadores y aquellos sin ningún rasgo especial. Todos los imperios máquina funcionan como una mente colmena, con una conciencia colectiva que los excluye de lidiar con facciones (al menos del modo tradicional). Los imperios asimiladores tienen la opción de incluir a poblaciones orgánicas dentro de su conciencia, convirtiéndolos en ciborgs. Por otro lado los preservadores son imperios originados por la dejadez orgánica en los asuntos de estado, que acabó poniendo al frente de la política y la economía a los robots, mientras que las poblaciones orgánicas se dedican a vivir un sueño hedonista. Esto permite que los preservadores sean capaces de convivir con poblaciones orgánicas sin asimilarlas, siempre que no intervengan en los asuntos de estado y permanezcan como “trofeos biológicos”. De los exterminadores hay poco que decir: la vida orgánica debe desaparecer. Por último los imperios máquina estándar pueden establecer relaciones diplomáticas con imperios orgánicos, pero dentro de sus fronteras solo podrán convertirlas en fuentes de energía. ¿Os suena de algo esta historia? Sí, la hemos visto antes en la trilogía de Matrix. Esta opción terminará con las poblaciones lentamente, aunque siempre podemos elegir una vía más rápida, aunque menos rentable, de librarnos de ellas: purgarlas.

El parche 1.8 Čapek

Como siempre todos estos cambios van acompañados de una serie de cambios gratuitos destinados a mejorar la experiencia de juego de los usuarios. Hay que reconocer que hasta ahora el trabajo que los desarrolladores han puesto en estos parches ha sido asombroso, especialmente encomiable en el parche que acompañó a Utopía. Y el parche 1.8 Čapek no se queda atrás. Hemos recopilado ocho páginas de cambios, entre los que son más que destacables las plantillas para modificaciones robóticas y genéticas y los cambios en las leyes de los imperios con respecto a los robots. El primero de los cambios señalados nos permite organizar nuestras poblaciones y especializarlas de una manera más eficiente, lo cual hace la ruta del ascenso biológico y la diversificación de poblaciones robóticas mucho más sencillas. La única queja que podemos tener acerca de este cambio es que no se nos permite modificar nuestro modelo o especie principal y tenemos que jugar con las plantillas que hagamos. El segundo cambio es acerca de la prohibición de los robots en diferentes imperios, que ha cambiado para centrarse en un debate sobre si se permite o no la inteligencia artificial en robots. Ahora incluso imperios espiritualistas podrán hacer uso de robots, aunque estos tienen una eficiencia menor que aquellos dotados de la capacidad de pensar por sí mismos.

Synthetic Dawn - Plantillas

Modificar rasgos de robots y orgánicos es ahora mucho más fácil con las plantillas

Nuestra experiencia con Synthetic Dawn

La mejor manera de comprobar cómo funcionan todos estos cambios es en una partida. Además de nuestra campaña con el Proyecto Autómata, hemos llevado a cabo una serie de partidas para testear los nuevos contenidos del DLC y del parche.

Nuestra aventura con el Silicron Nexus comienza en Primus One, con unas cuantas poblaciones robóticas dispuestas a llevar hasta los confines más lejanos de la galaxia la vida sintética. Para su defensa básica, nuestro planeta cuenta con unas cuantas corbetas armadas con misiles, que con el nuevo parche son más efectivos y pueden redirigirse a otros objetivos cuando estos son destruidos. La población de robots comienza a aumentar drásticamente en nuestro imperio. Lo hacemos rápidamente gracias a nuestras grandes fábricas, uno de los rasgos específicos para robots de Synthetic Dawn que nos permite aumentar su velocidad de construcción. Nuestro modelo estándar también va equipado con taladradoras básicas, así no necesitaremos herramientas adicionales para comenzar las prospecciones mineras en Primus One y las colonias.

Como nuestras robustas máquinas no tienen que preocuparse de las inclemencias del tiempo, cualquier planeta que no funda o estropee nuestros circuitos es una buena opción para establecerse. Nuestra conciencia colectiva pondera aquellos con mayor valor estratégico y económico y comienza la expansión.

Pronto nos encontramos con los Kraxroz Guardians, un imperio caído espiritualista que no duda en declararnos la guerra y humillarnos. La conciencia colectiva calcula que la posibilidad de una victoria es de un 0,000001%, así que inmediatamente se capitula reconociendo la fuerza aplastante enemiga. No deja de ser curioso que un imperio espiritualista fanático, que piensa que las máquinas son seres sin alma, se incline por pensar que la humillación tendrá algún significado para una conciencia colectiva que se basa en el frío cálculo. En este sentido, hubiera sido más coherente el haber recibido una declaración de guerra que como mínimo nos dejara sin nuestras colonias. Lo ideal sería que estas interacciones tuvieran algo de contenido scriptado, por el que una parte de nuestros robots fueran lobotomizados y la otra tuviera que huir y establecerse en otra parte de la galaxia.

Synthetic Dawn - Guerra de humillacion

Hay que saber cuando una guerra esta perdida.

Aprovechando que los Kraxroz Guardians tan sólo intentarán humillarnos una y otra vez, nuestra expansión por la galaxia continúa y nuestra flota se fortalece. También comenzamos a explorar los árboles de tradiciones y las ventajas de ascenso. Los árboles de tradiciones están adaptados para nuestros imperios, con textos y beneficios propios, mientras que en las ventajas de ascenso tenemos nuestras propias y exclusivas opciones, como la de crear mundos máquina terraformando planetas.

Nuestra rápida expansión se topa con los Mesh’Ben, una civilización inteligente pero que según los cálculos de nuestra conciencia colectiva servirán mejor como baterías para nuestro imperio. Su pequeño mundo no es rival para nuestra flota, que bombardea la superficie del planeta hasta su rendición. En unos pocos meses ya tenemos integrada a toda la población de los Mesh’Ben en nuestra red eléctrica.

Toda esta expansión y prosperidad nos lleva a invertir e investigar nuevos modelos de máquina para incrementar la eficiencia del Silicron Nexus. Con la ayuda de las plantillas realizamos las primeras de muchas especializaciones. La dominación galáctica sintética está un paso más cerca.

Conclusiones

Synthetic Dawn es una expansión que añade toneladas de nuevas historias para experimentar y contar en nuestras partidas de Stellaris. A diferencia del otro Story Pack, Leviathans, Synthetic Dawn carece de contenido genérico para civilizaciones no robóticas. Traer al título la opción de jugar con imperios robóticos es sin duda una gran noticia para todos los usuarios que ya han explorado otros caminos y buscan nuevas experiencias. Sin embargo el DLC no necesario para aquellos jugadores que todavía tienen opciones que explorar o no tienen especial interés en jugar con máquinas.

El contenido scriptado contribuye sin ninguna duda a generar nuevas y magnificas historias y aventuras, uno de los aspectos más brillantes de Stellaris. No obstante, que los tres tipos de imperios robóticos tengan como base mecánicas muy similares a las de las mentes colmena que incluye Utopía pueden llegar a crear cierta repetitividad para los jugadores veteranos.

Haciendo un balance global Synthetic Dawn nos ha dejado con un muy buen sabor de boca, aderezado con muchísimas mejoras que ha traído el parche 1.8 Čapek. Sólo podemos desear que los desarrolladores sigan trabajando con el mismo ímpetu y dedicación en Stellaris, un juego ya de por sí magnífico pero con un futuro aún más prometedor.

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Sobre Alvaro Alonso Flor

Licenciado en periodismo y activo en el mundo de los videojuegos desde 1995. Jugador de consolas, Android y PC, especializado en estos dos últimos ámbitos. Nostálgico de la Dreamcast y de su mayor obra, Shenmue.
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