Shenmue, la saga olvidada

Era el año 2000, y la obra de Yu Suzuki llegaba a Europa de la mano de la consola de Sega, Dreamcast. Años de desarrollo y una cantidad de fondos invertidos que lamentablemente no se abrieron al gran público por el éxito limitado de Dreamcast.

De todas maneras, Shenmue es un hito en el mundo de los videojuegos, por su originalidad, su calidad gráfica en la fecha, y su realismo en la recreación de los pueblos y ciudades, que denotan el trabajo minucioso de todo su equipo. Antes de que la saga Assasins Creed nos deleitase con su recreación minuciosa de ciudades como la Florencia renacentista, Shenmue nos maravilló recreando con detalle Yokosuka y llevándonos en su segunda entrega a las calles de Hong Kong y a la zona de Guillin.

Una obra maestra que enganchaba desde el primer minuto y que te daba la sensación de que eras el protagonista de una película. Un buen día, cuando Ryo Hazuki (a quien encarnamos) vuelve a casa, nos encontramos a un hombre chino, Lan Di, y a sus guardaespaldas que han tomado la casa. Cuando llegamos al dojo, observamos una impactante pelea entre Lan Di y nuestro padre, que parecen ser conocidos del pasado. El duelo de artes marciales y nuestro intento de interferir tienen graves consecuencias: Nuestro padre es asesinado y Lan Di se lleva un misterioso espejo del que nunca habíamos oído hablar (el espejo es una piedra con un dragón tallado  y un botón). Sin que nosotros podamos hacer nada, Lan Di abandona el lugar llevándose el espejo consigo y dejándonos con nuestro padre agonizando. Es en ese momento donde nos comprometemos a vengarnos, y así comienza nuestra aventura, una historia digna de ser llevada a las salas de cine.

A partir de entonces comenzaremos a investigar y seguiremos la pista a Lan Di. Es impresionante la capacidad de sumergirte en la historia que consigue la saga. Esto es gracias a un sistema de juego que te hace vivir el día a día de Ryo, pudiendo interactuar con todos los vecinos. Nos ayudan a sentirnos inmersos los cambios climatológicos, el ciclo de día y noche. El tiempo también será vital: por ejemplo si hemos quedado con alguien a una hora determinada tendremos que esperar a que esa hora llegue (en el Shenmue 2 se incluía la posibilidad de acelerar el tiempo hasta que llegase la hora). Tendremos libertad para movernos por las calles y preguntar a quien queramos para investigar. Mientras avanzamos en la trama, o por la calle, surgían eventos QTE (Quick Time Event) en los que teníamos que pulsar los botones rápidamente para esquivar enemigos, golpear y realizar acciones, de una forma muy fluida. Son asombrosos los combates utilizando QTE y contribuyen a hacer que te sientas dentro de una película pero con un papel activo. Las persecuciones con este sistema son espectaculares. Además, a medida que avance nuestra aventura podremos ir aprendiendo técnicas de artes marciales nuevas. Primero tendremos que descubrir los movimientos y luego usarlos en los combates. Además podremos entrenar en determinadas zonas como el dojo o el aparcamiento de cerca del arcade.

El arcade es otro de los puntos que contribuye a que tengamos la sensación de estar en un mundo abierto. Todos los días recibimos una paga que podemos gastar en comprar refrescos, figuras, en las recreativas, jugando a los dardos o al billar (En el Shenmue II también podremos apostar en peleas callejeras y ganar dinero). En las recreativas se incluyen clásicos de las recreativas de Sega que en más de una ocasión pueden llegar a engancharte.

También tendremos la ocasión de trabajar para ganar dinero, manejando montacargas en el Shenmue y optando por diferentes trabajos en puestos en la calle en el Shenmue II. Estos aspectos contribuyen a mejorar la magnífica historia que se cuenta, en la que empezaremos  a desentrañar algunos de los secretos que guardaba nuestro padre. La historia nos hará forjar relaciones de amistad con personajes que tienen sus motivaciones y su propia trama: El maestro Chen y su hijo, o, en el Shenmue II, la chica de nuestros sueños (los de Ryo), Shen Hua, o probablemente dos de los personajes más carismáticos de la saga, Ren y Wong, dos rateros que se convertirán en unos compañeros fundamentales y nos ayudaran en la búsqueda de Lan Di. La cantidad de personajes con trasfondo es una de las principales bazas que hacen y convierten a Shenmue en una auténtica obra maestra, en un juego que aunque no tenga varios finales y sus gráficos estén ya obsoletos, queremos volver a jugar una y otra vez y ver su historia finalizada.

Lamentablemente, después de Shenmue II, en el que la historia se quedaba en un punto crítico, no se ha desarrollado ninguna otra entrega. Los rumores sobre Shenmue III han sido constantes desde principios del 2000, y hoy en día aún continúan, recientemente con las declaraciones de Yu Suzuki en las que dice que está valorando la posibilidad de lanzar una iniciativa KickStarter para Shenmue III.

Shenmue cuenta con una comunidad de usuarios, que pese a la cantidad de años que han pasado se mantiene en pie reclamando la tercera entrega. De hecho Team Yu ha lanzado una iniciativa por la cual cada 3º de mes van a utilizar las redes sociales y presionar a Sega para que permita que Yu Suzuki acabe la saga. También existen páginas como Shenmue Dojo que mantienen la actividad.

Esperamos que algún día sea posible jugar la saga completa y la culminación de esta obra maestra.

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Acerca de Alvaro Alonso Flor

Licenciado en periodismo y activo en el mundo de los videojuegos desde 1995. Jugador de consolas, Android y PC, especializado en estos dos últimos ámbitos. Nostálgico de la Dreamcast y de su mayor obra, Shenmue.
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