Northgard – Primeras impresiones

Vikingos y mitología nórdica hechos bits en un juego de estrategia es lo que nos ofrece Northgard, lo nuevo de Shiro Games, que tras sorprendernos con Evoland dan el salto a los RTS.

Con un estilo minimalista y unas mecánicas de juego sencillas Northgard nos pone al frente de un clan vikingo en su lucha por imponerse al resto. Desde el primer momento llamará la atención de los seguidores de los RTS más clásicos tales como Age of Empires, con un estilo visual muy llamativo, cuidado y que lo convierte en un juego tremendamente atractivo a la vista.

Aunque nuestro primer pensamiento puede ser tratar de buscar similitudes entre Age of Mitology y Northgard, desde los primeros minutos de juego vamos a descubrir que existen notables diferencias en cuanto a las mecánicas de ambos juegos. Estas diferencias comienzan desde la misma concepción del espacio, ya que en Northgard vamos a encontrar fronteras y un mapa dividido en una serie de zonas que tendremos que colonizar gastando recursos. En este sentido es más parecido a lo que encontramos en títulos como Empire Earth 2 pero sin llegar a encajarse en ese molde.

Mientras que en otros juegos de estrategia en tiempo real nos encontramos con un ritmo frenético de creación de unidades, Northgard se desarrolla en un entorno más local, limitando el número de construcciones en cada zona y barajando límites de población más bajos que en otros juegos. Aunque a primera vista esto puede parecer un punto negativo el juego consigue capturar de forma mucho más fehaciente la organización en clanes, donde cada miembro es valioso por lo limitado de los recursos humanos. Asimismo nos hace pensar más en qué edificios necesitamos construir y hace al jugador más flexible a la hora de remodelar zonas.

northgard batalla y fronteras

Las fronteras son un elemento clave en Northgard

Aldeanos multitarea

Otro de los aspectos originales de Northgard es el funcionamiento de las unidades que, a diferencia de otros juegos del género, va a partir del aldeano básico. Este aldeano podrá ir adoptando diferentes profesiones como leñador, sanador, minero o guerrero a medida que vayamos construyendo los edificios necesarios y los vayamos asignando a los mismos (en algunas ocasiones con un coste de conversión).

Esto nos permite reorganizar rápidamente la estructura de nuestro clan, permitiéndonos recoger más alimentos en cierta época del año o reclutar más guerreros cuando estemos sufriendo un ataque. Muy en línea con las limitaciones de población y edificios, la posibilidad de reorganizar a nuestros habitantes nos introduce aún más en la dinámica de los clanes vikingos, contribuyendo enormemente a la ambientación.

Los aldeanos por su parte se reclutarán periódicamente en nuestro edificio principal siempre que nuestra población esté feliz, por lo que no tendremos que preocuparnos de reclutarlos o de gastar recursos produciéndolos.

Una economía dinámica

En la medida en que los aldeanos se generan de forma automática solo tendremos que gastar recursos en la construcción de edificios y en equipar a nuestros aldeanos para ciertas profesiones, pero además tendremos que contar que los edificios y cada uno de los oficios también tienen unos gastos de mantenimiento para nuestro clan, algo que no estamos acostumbrados a ver en los RTS más clásicos y que sin embargo casa muy bien con Northgard.

Además como elemento fundamental tendremos las estaciones, que se irán sucediendo y tendrán efectos determinantes sobre nuestro poblado y sus habitantes. Mientras que durante las épocas fértiles podremos conseguir alimentos de una forma más sencilla, la llegada del invierno nos hará por lo general perder recursos. Nuestros miembros del clan necesitarán madera para encender hogueras y alimentos, mientras que las cosechas y la caza darán una menor rentabilidad. Esto puede llegar a hacer que nuestras reservas de comida lleguen a cero, provocando infelicidad en los habitantes y la propagación de enfermedades que pueden reducir nuestra población de forma drástica.

De nuevo aquí los desarrolladores de Shiro Games aciertan de lleno, sumergiéndonos en la mentalidad de contar el tiempo por inviernos, la cual es completamente acorde con la ambientación.

Combates y criaturas míticas

El combate permanece en sintonía con el resto de las mecánicas de juego y sólo seremos capaces de mantener a un limitado número de guerreros, por lo que tendremos que elegir bien dónde emplearlos para causar el mayor daño posible.

Además de enfrentarnos a los clanes rivales, tendremos que enfrentarnos a todo tipo de criaturas hostiles que se asentarán en determinados territorios impidiendo que podamos colonizarlos. Estas criaturas van desde lobos ordinarios hasta poderosas valquirias.

northgard gigantes

Si bien no hay variedad de tropas para desplegar, si que tenemos variedad de enemigos a los que enfrentarnos.


Modos de ganar la partida

Otro de los aspectos que sorprende gratamente es la variedad de formas de ganar la partida. Tendremos la clásica dominación militar; la victoria por comercio, en la que tendremos que contar con una buena cantidad de dinero para vencer; por sabiduría, que conseguiremos potenciando nuestra investigación y logrando las tres bendiciones de los dioses; y por último por fama, que la conseguiremos al alcanzar el título de rey y controlando cierto número de territorios.

Conclusiones

Si tuviéramos que señalar un par de aspectos que podrían experimentar alguna mejora apuntaríamos la variedad de unidades de combate, que ahora mismo es inexistente, y por otro lado alguna opción diplomática de interacción con otras tribus.

Dejando de lado estos dos aspectos que no son fundamentales, Northgard es ya durante el Early Access un título sólido con muy buenas ideas implementadas. Probablemente su mayor potencial se halla en el multijugador que veremos en el lanzamiento y que puede dar multitud de horas de entretenimiento. Es necesario destacar también que en su versión final contará con una campaña narrativa.

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Sobre Alvaro Alonso Flor

Licenciado en periodismo y activo en el mundo de los videojuegos desde 1995. Jugador de consolas, Android y PC, especializado en estos dos últimos ámbitos. Nostálgico de la Dreamcast y de su mayor obra, Shenmue.
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