Mafia 3 – Análisis

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Mafia 3 llega tras ser uno de los juegos más esperados de estos últimos meses y se presenta como un shooter en tercera persona ambicioso en un entorno original y muy poco tratado en el mundo de los videojuegos. Lamentablemente la identidad de la saga se diluye y eso repercute sobre el juego en general.

La tercera entrega de la saga “Mafia” nos sitúa a finales de los 60, en la ciudad de New Bordeaux, donde las tensiones causadas por el racismo y las bandas son el día a día de la convivencia. Lincoln Clay, nuestro protagonista, es un joven de ascendencia africana que participó en la guerra del Vietnam. A la vuelta se reúne con su padrastro y su hermanastro y descubre que la vida que están pasando últimamente no es muy agradable, pues tienen que lidiar con las bandas Haitianas y no pueden pagar el dinero que deben a la Mafia italiana. Como es de esperar, Lincoln les ayuda. Ahí entramos nosotros.

Mafia y sus narraciones sin precedentes

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La historia se presenta como un documental sobre la vida de Lincoln. Aquí un fragmento de las entrevistas

Si algo ha sido característico de la saga Mafia, desde Tommy Angelo hasta Lincoln a día de hoy, es la originalidad con la que logra su narrativa y argumento se han desarrollado. Siempre historias interesantes, con una profundidad mayor a lo que los shooters usuales nos tienen acostumbrados y con cierto arte a la hora de ser contadas.

En esta entrega toda la historia se nos presenta como un documental sobre la vida de Lincoln Clay y su aventura criminal. Varios personajes son entrevistados conforme avanza la historia y añaden información adicional sobre acontecimientos que todavía no han ocurrido en el momento que nosotros estamos jugando o contenido contextual sobre algunos personajes cuyo final sería imposible de conocer de otro modo dado que no tendría demasiado sentido – y aunque pudiera tenerlo, explicarlo mediante el recurso del documental tiene una elegancia que lo hace mucho más interesante. Por ejemplo, uno de los hombres con los que acabas durante la historia acaba siendo torturado por un socio de Lincoln que asegura que le dará una muerte lenta y dolorosa. Es en una escena posterior en forma de documental que un agente del FBI nos confirma que el cadáver de ese hombre se encontró 20 años después en el maletero de un coche que estaba en el fondo del Misisipi con los huesos de las piernas rotos múltiples veces.

El juego atrapa con su ambientación. La época escogida para el juego es muy interesante y Mafia 3 la plasma adecuadamente. Este es un apartado del juego que realmente gozaremos si nos gusta “conectar” con el mundo del videojuego a través de referencias a hechos históricos o eventos que nosotros mismos hayamos provocado con nuestras acciones. Mafia 3 brilla en estos aspectos y en la banda sonora, pero en poco más.

La falta del toque Mafia

El rey de los shooters en tercera persona en un mundo sandbox y con batallas de bandas es sin lugar a dudas GTA, por lo que Mafia tuvo que encontrar la manera de insertarse sin convertirse en un mero clon. Para ello la saga siempre ha intentado que encarnemos personajes tan humanos como sea posible y con un trasfondo que nos permita empatizar con ellos a medida que van progresando y creciendo con nosotros en la historia. Tommy Angelo era un taxista en un mal lugar en el momento inadecuado que se sintió obligado a unirse a la mafia. Vito Scaleta era un joven siciliano pobre que fue forzado a ir a la 2GM o afrontar la cárcel tras un fracaso en un robo de poca monta. Lincoln cumple con este perfil de personaje, pero después de ciertos acontecimientos que ocurren en el juego el juego empieza a perder su toque más “humano”. Faltan detalles.

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Vito Scaleta vuelve. Es lo único que tiene este juego de la saga Mafia.

Detalles es lo que siempre ha separado Mafia del resto de juegos similares y es quizás lo que más se le echa en falta al juego. Mafia te daba la sensación de vivir en un mundo más cerca de una simulación y no una locura “arcade” como ofrece GTA. Si infringías normas de conducción la policía te perseguía y esperaba de ti que pararas el coche para ponerte una multa. Si realizabas un delito mayor, en lugar de disparar a matar esperaban que te dieras la vuelta y te arrodillaras con las manos en alto (momento en el que podías sobornarles para que no te detuvieran). Si querías, podías repostar gasolina o abrir un maletero. Beber una cerveza de la nevera de tu piso franco o saltar a voluntad por el mundo. Detalles como abrir el capó del coche y reparar tu mismo el motor o utilizar una ganzúa para abrir un coche discretamente sin romper el cristal. Todo esto te permitía entrar en el mundo, el personaje y aproximarte a encarnar un individuo que es humano primero y criminal después, evitando la sensación de ser un criminal psicópata que viola la ley por simple placer. Nada de esto vamos a encontrar en Mafia 3.

El mundo abierto y una perdida de identidad

Mafia ya no es Mafia. Es otro juego que puede o no gustarnos, pero es muy difícil reconocerlo como un sucesor de la saga. Hangar 13 y 2K han querido acercarlo a otros juegos exitosos de estos últimos años y así lo han alejado totalmente al espíritu que respiraba la saga originalmente.

La decisión más importante para esta entrega de la saga ha sido incorporar un mundo abierto. Tradicionalmente los juegos de Mafia eran falsos mundos abiertos; podías conducir con libertad y moverte como quisieras, pero no había misiones secundarias ni nada que hacer más allá de ir al punto de inicio de la siguiente misión. Para algunos podía ser limitado, pero contribuía de manera excelente al modo en que los juegos narraban la historia, aunque fuera de un modo más lineal. En Mafia 3 el mundo es abierto y vas desbloqueando misiones secundarias aquí y allá, si bien son pocas. Sin embargo, el cambio se les ha quedado grande a los desarrolladores y al no saber cómo rellenar el mapa, nos encontramos ante un bucle de misiones repetitivas y poco interesantes a completar. Lo pero es que no se trata de misiones secundarias, sino que son necesarias para que prosiga la historia. Misiones de marca blanca, sin ningún tipo de sentido más allá de alargar el tiempo de juego para que parezca que hay más contenido del real. La estructura de juego es primitiva. New Bordeaux está dividida en distritos y en cada distrito tendremos que ir a diferentes zonas para sabotear los negocios rivales haciendo volar mercancía de valor, robando dinero y matando hombres. Eso llamará la atención de un subjefe del distrito, al que atacaremos. Cuando hayamos conseguido acabar con los dos subjefes, tendremos que acabar con el líder del distrito, momento en el que ejecutaremos, por fin, una misión que tendrá que ver con la historia principal.

Es tedioso y aburrido, pero de alguna forma lo aguantamos porque queremos ver como continua la vida de Lincoln y la historia de la saga. Las escenas de tiroteo son aceptables y es satisfactorio salir ileso de un enfrentamiento complicado, pero la mayoría de las veces es bastante sencillo debido a la debilidad de la IA. El juego no es difícil. Cuando finalmente conquistamos un distrito tendremos que decidir a cual de nuestros subjefes lo entregamos. Cada subjefe nos proporcionará diferentes ventajas al otorgarle más poder y si dejamos a alguno sin territorios existe la posibilidad de que nos traicione. Es una buena idea, pero es la única buena idea detrás de todo el mundo abierto. No compensa.

Mafia también ha querido añadir muchas otras mecánicas típicas de otros juegos. Lincoln tiene una “vista táctica” que le permite ver objetos de interés y enemigos a través de las paredes, tal como lo haríamos en un Assassin’s Creed. Podemos silbar cuando no hemos sido detectados para llamar la atención de los guardias, que reaccionarán al ruido de uno a uno – aunque varios lo hayan escuchado – y podremos aprovechar para matarlos con el cuchillo instantáneamente. Sí, también es Assassin’s Creed.  También es posible incorporar micros en distintas cajas de radio de la ciudad para que los enemigos y puntos de interés aparezcan en el mapa. No hacemos un salto de fe después, pero sí, es un parecido demasiado extremo a lo que funciona en Assassin’s Creed. Incluso la estructura de causar problemas en distritos para que aparezca el jefe del mismo y poder matarlo es heredado de Assassin’s Creed Syndicate, pero allí los distritos eran misiones secundarias hasta el final del juego, mientras que aquí son necesarias para avanzar. Si nos dijeran que Mafia 3 es un producto de Ubisoft, lo creeríamos.

Bugs y estética

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En algunos momentos la estética de Mafia 3 no está a la altura del año que vivimos.

Muchas veces los bugs son perdonables si no afectan la jugabilidad del juego. Sin embargo, Mafia 3 tiene algunos fallos estéticos y errores que son lamentables y uno de los objetos más criticables debido a la categoría de la marca que ofrece el producto. Cadáveres que vuelan, IA deficiente incapaz de reaccionar cuando ve que los civiles corren porque han presenciado un asesinato, cristales que no se rompen al recibir disparos o espejos que reflejan al personaje peor que juegos de hace diez años son algunos de los ejemplos que podemos presenciar en el juego.

Sin embargo, aunque podríamos extendernos en esta área, quizás no haga falta. Los bugs y la falta de unos gráficos más actuales, aunque no debemos perdonarlos, pueden ser corregidos con parches, como ya se ha logrado con algunos. Sin embargo, arreglar la falta de originalidad y la perdida de identidad de esta entrega es algo que ya no es posible. Eso es lo triste y la verdadera decepción que hay detrás de este juego. No habrá ningún parche que vaya a convertirlo en una secuela decente para la saga.

Palabras finales

Estamos seguros de que nos estamos dejando algunos detalles del juego que podríamos poner sobre el asador, pero no es necesario alargarlo más. Mafia 3 tiene una banda sonora muy buena que nos ayuda a meternos en el ambiente que propone la entrega y una manera de contar su historia que va a incitarnos a que la descubramos. Los tiroteos también son aceptables y no presentan muchos defectos. Pero Mafia ya no es Mafia. No se puede considerar a este juego una secuela decente a su predecesor y es un paso atrás en todos los aspectos que hicieron de Mafia 2 un buen juego; lo que lo convierte en uno malo.

Sumamos a esto que tiene bugs bastante evidentes y una estética que no está a la altura de lo que debería. Recordamos la falta de originalidad, la cantidad de contenido de relleno que existe y un mundo abierto mal planteado que, más que aportar, perjudica a la historia – a no ser que te encante encontrar revistas playboy como coleccionable.  Y no olvidamos que todos los pequeños detalles que hacían de la saga lo que era ya no existen. Mafia 3 es un título neutro sin identidad propia que quiere acercarse a lo que funciona para los mundos abiertos de Ubisoft y Rockstar, siendo en definitiva, un producto muy inferior al que te ofrecerían ambos.

La única razón por la que seguimos sufriendo la jugabilidad de este título es para poder ver el final de su historia y despedirnos de lo que puede acabar siendo el trágico final de una gran saga. Os dejamos con un vídeo comparativo entre esta entrega y la anterior (no creado por nosotros).

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Acerca de Guillem Ruiz Vila

Graduado en Humanidades y con un máster en periodismo digital. Soy jugador de videojuegos desde que tengo memoria y amante de sus bandas sonoras. Adoro encontrarme con títulos de gran complejidad y que requieran del uso de estrategia, especialmente si me presentan nuevos mundos o se vinculan de alguna manera con mi otra pasión: la historia de la humanidad.
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