Europa Universalis IV: Mandate of Heaven – Análisis

La nueva expansión de EU4 nos trae mecánicas expandidas para los estados del lejano oriente con novedades para China y sus tributarios, Japón, y las tribus manchús.

Dentro de estas mecánicas las tendremos también de índole religiosa con cambios importantes en el confucianismo y el sintoísmo.Por otra parte también tendremos añadidos generales, que sin llegar a suponer cambios muy grandes, son dignos de mención: las edades y un automatizador para las relaciones diplomáticas.

¿Qué es DLC y qué es parche?

Siempre que una expansión de Paradox sale al mercado suele haber confusión en cuanto a los contenidos del parche y del DLC, por lo que es un buen punto de partida distinguirlos. En esta ocasión los contenidos del parche gratuito son muy escasos y se pueden resumir, a grandes rasgos, en una breve lista:

  • Nuevas naciones y mejoras de mapa en Japón, China, Manchuria y Corea.
  • Eras en el juego, aunque no podremos acceder a sus mecánicas si no tenemos el DLC.
  • Introducción de un nuevo índice, absolutismo. Este surge en la era absolutista y oscila entre 0 y 100. Cuanto más alto, mayores bonificadores tendremos a la disciplina, la eficiencia administrativa y la duración de nuestras reclamaciones, mientras que en la cara opuesta podrá provocar un desastre nacional si lo tenemos por encima de 50 y se cumplen ciertas condiciones.
  • Mejora del macrobuilder (excepto el apartado de diplomacia).
  • Devastación en provincias.
absolutismo

El absolutismo proporciona extraordinarias ventajas.

La expansión, sin ser una de las más completas, supera con creces al parche:

  • Añadidas las mecánicas de Mandato Celestial para China y todos sus estados tributarios.
  • Se añade la opción de crear estados tributarios para todos los países del lejano oriente.
  • Nuevas mecánicas para el shogunato y los daimios, con mayor precisión histórica. Las mecánicas del shogunato van estrechamente ligadas al sintoísmo, que tendrá un nivel del 0 al 4, y estará marcada por incidentes.
  • Mecánicas de las eras.
  • Ejércitos especiales para las hordas de Manchuria, que tienen un extra de disciplina.
  • Prosperidad (Sí, mientras que la devastación es gratuita, la prosperidad es de pago)
  • Edictos provinciales para nuestros estados, que a cambio de un coste de mantenimiento mucho mayor nos permiten establecer ciertos beneficios.
  • Macrobuilder de diplomacia, que nos permite asignar a nuestros diplomáticos a determinadas tareas automáticamente.
  • Descarga de artillería, es decir, gastando poder militar podremos romper murallas y agilizar los asedios.

China y el Mandato Celestial

La característica que a nuestro juicio da más color al juego son las mecánicas para Ming y sus estados tributarios. Ming y sus tributarios juegan ahora en una especie de SIR (Sacro Imperio Romano) sin electores, que ofrece al emperador jugosos tributos y reformas y a sus vasallos un manto protector del exterior y la posibilidad de aspirar al mandato celestial por la fuerza. Los tributarios podrán declararse guerras entre sí y a países fuera del mandato, pero si son atacados por un país externo Ming será llamado a la guerra. Esto pone la conquista de Asia más difícil para los europeos, e incrementa las posibilidades de supervivencia si llevamos un pequeño estado asiático en nuestras partidas.

Si somos el emperador disfrutaremos de jugosos beneficios: las reformas imperiales y los edictos, que si sabemos usarlos nos dotarán de una fuerza imparable. Las reformas imperiales las podremos realizar cuando nuestra puntuación de mandato llegue a la puntuación suficiente (normalmente 80 de 100).

mandato del cielo puntuacion

Tener el mandato bajo tiene sus consecuencias.

Para incrementar esta puntuación tendremos que tener una cantidad de estados tributarios acorde a nuestra extensión, tener estabilidad positiva y prosperidad en nuestras provincias. Cada cierto tiempo tendremos también eventos donde tendremos opciones que nos permitirán ganar mandato o meritocracia.

Pero, ¿qué narices es la meritocracia? La meritocracia viene a ser la legitimidad en el Mandato Celestial con una gran mejora, podremos gastar sus puntos (20 en concreto) para proclamar decretos. Estos decretos duran 10 años y son muy poderosos, pero si he de quedarme con alguno en concreto destacaría dos: el censo de población y ampliar la burocracia de palacio.

El primero de ellos nos da un 25% más a los impuestos nacionales, opción muy recomendable para construir edificios o ahorrar para implantar las instituciones. El segundo, ampliar la burocracia de palacio, nos reduce en un 10% el coste de creación de núcleos y el coste de desarrollo de provincias.

Si tenemos el DLC Common Sense y podemos acceder a desarrollar provincias es una combinación casi imparable. Si guardamos algo de dinero y usamos a buenos consejeros que nos provean de puntos monárquicos extra podemos extender las instituciones al mismo tiempo o incluso antes que la mayoría de países Europeos. Si desarrollamos nuestra capital y proclamamos un edicto (otra novedad del DLC) para aumentar la difusión de las instituciones en un 33% no tendremos que volver a preocuparnos de quedarnos atrás tecnológicamente.

Si jugamos bien nuestras cartas el emperador del Mandato es capaz de hacer frente e incluso superar a las potencias europeas más desarrolladas.

Confucianismo

Relacionado con las naciones chinas, el confucianismo también trae beneficios importantes a los que abracen esta fe. Mientras otras religiones se basan en la conversión de provincias, con las nuevas mecánicas del confucianismo vamos a tener un porcentaje de armonización. Si este supera el 50% nos dará mayor tolerancia de herejes, y si baja de esta puntuación disminuirá, aumentará nuestros costes de desarrollo provincial y reducirá nuestra meritocracia. Este porcentaje lo vamos a aumentar no convirtiendo provincias y lo reduciremos mandando misioneros y mientras armonizamos una religión.

¿Y para qué sirve armonizar una religión? Básicamente significa que la asimilamos y no nos volverá a suponer un problema, es más, por cada religión que armonicemos tendremos un bonificador especial. Esta religión combinada con las ideas humanistas puede convertirse en otro impulso más para Ming y otros aspirantes a emperador.

Japón

Japón es la otra gran región que sufre cambios importantes. Aunque no he tenido la ocasión de probar las mecánicas con la misma profundidad que Ming, hay varios aspectos que nos han llamado poderosamente la atención.

En primer lugar tenemos la gran cantidad de acciones únicas con los vasallos, un listado enorme que convierte la diplomacia y la intriga en un agente muy importante en la política de la isla.
En segundo lugar los niveles de aislacionismo son capaces de trasladar de una manera bastante correcta el proceso de occidentalización de Japón. En este sentido hay que señalar que si tendemos al aperturismo tendremos más facilidades para desarrollar nuestras provincias, lo que quiere decir que podemos usar la misma estrategia que con Ming para adoptar las instituciones si tenemos el DLC Common Sense.

En tercer lugar tenemos el sintoísmo, completamente ligado a Japón y sus mecánicas. La religión tiene una serie de incidentes que se van activando vía evento. Mientras estos están activos tendremos una serie de cadenas de eventos que nos introducen hechos históricos y que nos permiten tomar decisiones importantes. Estas permitirán fijar el nivel de aislacionismo y tener bonos o penalizadores como consecuencia de las mismas.

Las tribus manchús

En realidad no hay mucho que decir acerca de estas hordas, que reciben una pequeña mejora con la introducción de tropas especiales, fuertes y decisivas especialmente al inicio del juego. Aunque el cambio es pequeño, el impacto en el gameplay es mucho mayor, ya que esto nos permite llegar a formar Manchuria e incluso llegar a ocupar el trono de China, como ocurrió con la dinastía Qing.

Las eras

eras

Existen objetivos y beneficios específicos para algunos países.

Las eras son el añadido general de más calado en este DLC. Son un total de 4 y nos plantean una serie de objetivos a cumplir. Si cumplimos tres o más de estos objetivos podremos iniciar una edad de oro que nos da jugosos beneficios durante 50 años, pero ojo, sólo podemos tener una edad de oro por partida.

Además, en cada edad iremos ganando puntos de esplendor dependiendo de cuantos objetivos cumplamos. Cuando lleguemos a los 800 podremos seleccionar un beneficio que se aplicará durante el transcurso de la era hasta el inicio de la siguiente.

Conclusiones

Podemos definir este DLC con una única palabra: específico. Aunque Mandate of Heaven presenta un macrobuilder diplomático y las mecánicas de las eras, por lo que realmente merece la pena comprarlo es por los cambios en el lejano oriente. En este sentido la decisión para los jugadores es más sencilla que en otras ocasiones, si vamos a usar estos países frecuentemente es sin lugar a dudas una compra de la que vamos a sacar réditos, si preferimos jugar en otras áreas geográficas no vamos a ver grandes novedades que hagan que merezca la pena el desembolso.

Para aquellos que os decidáis por comprarlo nos vamos a permitir la libertad de sugeriros que comencéis con un tributario o una tribu manchú y tratéis de llegar a emperador, un reto que os va a llevar unas cuantas horas de entretenimiento.

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Sobre Alvaro Alonso Flor

Licenciado en periodismo y activo en el mundo de los videojuegos desde 1995. Jugador de consolas, Android y PC, especializado en estos dos últimos ámbitos. Nostálgico de la Dreamcast y de su mayor obra, Shenmue.
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