[Crusader Kings II] AAR. La dinastía Assabi (Capítulo V)

Operaciones arriesgadas

Sherezade. Mi vida y mi obra II

Como se veía venir la guerra estalló. La pantera que acechaba desde las sombras volvió a saltar sobre un reino que se desmoronaba frente a la impotencia de Farfuk. Y de esas ruinas tendría de nuevo que salvarlo la casa de Assabi. El emirato de Shirazid era una carga cada vez más pesada para nuestra casa y parecía haberse convertido en costumbre que cada vez que estallaba una guerra decisiva la responsabilidad de la victoria o de la derrota dependía de nosotros.

Con unas finanzas todavía debilitadas por la anterior campaña militar, decidí tomar la decisión de intervenir en la guerra utilizando mercenarios. Esta vez recurrí a los beduinos, ya que la Compañía Árabe combatía por aquel entonces en suelo persa. Sabía que esta guerra podía llevar a la bancarrota a mis propiedades, pero la alternativa era alimentar a una pantera que podría devorarnos con su siguiente mordisco.

A la vez que nuestros mercenarios combatían ordené a mi canciller recabar documentos para elaborar una reclamación sobre las tierras de Harer, capital del emirato. La gestión de Farfuk, conocido como “El Gordo” por sus súbditos, había sido completamente desastrosa y era necesario tener determinadas jugadas listas para ser usadas en el caso de que tuviera que haber un cambio de gobernante de manera inaplazable.

Su apodo lo había conseguido gracias a sus ostentosos y abundantes banquetes que solían durar varios días y en los que se probaban todo tipo de exquisiteces. Estos banquetes se dieron también durante la guerra lo cual generó una situación de tensión que finalmente salió a la superficie en forma de rebelión campesina que tuvo mayor éxito que el breve “reinado” del pretendiente al emirato Abdul Gafur.

La zona de Masawa, propiedad de este noble alzado en armas, fue rápidamente aplastada por el rey Yohannas, cuya pantera se lanzó veloz sobre el territorio, fortaleciéndose así su vigor. Junto a la pantera absinia, acudieron los nubios, varias tribus cristianas y el gobernante de Suakin, todos buscando un trozo del casi indefenso pastel. La superioridad numérica de los cristianos era infinitamente superior a los mercenarios contratados, por lo que hube de emprender una ofensiva arriesgada sobre los mandatarios tribales de Hayya y Kassala. Afortunadamente la pantera estaba suficientemente entretenida dándose un festín en la zona de Axum, cuya pérdida era ya casi una realidad.

Esa realidad terminó de concretarse con la revuelta campesina a la que me referí con anterioridad. Encabezados por un campesino llamado Mahamud, reunieron a más de 2000 hombres y tomaron varias provincias importantes del emirato. Tuvieron incluso la osadía de llegar a las puertas de Assab, aunque fueron repelidos. A pesar de ser enemigos en la guerra no pude evitar sentir cierta simpatía por él. La revuelta de Zeila demostró cómo hasta un campesino como Mahamud tenía más iniciativa que el emir, demasiado orondo como para moverse de sus apostentos. El líder rebelde consiguió sus objetivos con creces y se convirtió en el nuevo gobernante de la región de Zeila en el año 303, fundando la casa de los Zeilid.

Poco después llego lo inevitable: la derrota frente a la pantera absinia. La zona de Axum volvía a ser suya a cambio de haber perdido dos aliados tribales, que habían sido aplastados por la fuerza de nuestra casa, la casa Assabi. El siguiente paso era organizar los territorios conquistados para dotarlos de una administración eficiente.

capitulo V

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Acerca de Alvaro Alonso Flor

Licenciado en periodismo y activo en el mundo de los videojuegos desde 1995. Jugador de consolas, Android y PC, especializado en estos dos últimos ámbitos. Nostálgico de la Dreamcast y de su mayor obra, Shenmue.
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